
OTRO VERANO ESCARLATA
dedicado:
Al alma de una cometa
Resbala oro en las laderas.
pesan y crujen matorrales.
El tiempo se detiene.
No hay violencia en las piedras
solo el monótono paso de la brisa.
El sol
apunta sus dardos
no escucha el grito de la tierra.
Se desborda sobre los hombros del monte
y cabalga en un mar de crestas rojas.
Se enrosca en la corteza,
y el árbol
sumergido en la ira relampagueante
alza los brazos al cielo
en plegaria
El dios de fuego seduce la brisa.
Tocando tambores de furia
baila su macabra danza sobre la tierra.
Las lenguas se enlazan.
Y cuando la brisa descansa y se adormece
aquel fulgor que abrasa
mira al río y se contempla.
Deseoso de amar lo que ve
reflejado entre las aguas,
se sumerge en el espejo.
La tierra
sabe que
La brisa
esparcirá las cenizas
Anna Fioravanti (2005)